martes, 4 de junio de 2013

Gestos femeninos y feministas

La rebelión del gesto femenino es un artículo en un periódico nacional. Habla sobre una serie de fotografías "frente a la incontestable evidencia de que la imagen de la mujer ha sido durante siglos la proyección de las fantasías masculinas y ofrecen la pista de cómo la fotografía ha sido decisiva para rebelarse contra la iconografía dominante". Es decir, habla sobre la mujer florero en todos sus contextos.

La gente habla mucho sobre feminismo. El otro día me decían que todavía había mucho machismo en el mundo. Yo me pregunto por qué tiene que existir la palabra feminismo. O machismo. O desigualdad. Me parece tan absurdo tener que recurrir a ellas. La ausencia de los tópicos y las luchas es lo que nos hace iguales. La aceptación y tolerancia de las diferencias, que no desigualdades. Pero el ser humano es contradictorio en sí. Todos y todas. 

  • Las mujeres ganan menos que los hombres.
  • No existe la misma representación de hombres y mujeres en cualquier acto público.
  • Los hombres pegan a las mujeres y las maltratan psicológicamente, las menosprecian.
  • Las mujeres sólo sirven para fregar y procrear, en todo caso, aliviar el deseo masculino.
  • Las mujeres deben promover un tipo de estética global. Y mantener la compostura.
  • Etc.
  • Bla bla bla...


Las mujeres artistas se adaptaron mejor a los nuevos medios tecnológicos, como el vídeo y la fotografía, que les permitía ser más directas, más espontáneas… Eran nuevos medios sin historia y eso les facilitó el trabajo. Fue entonces cuando las artistas empezaron a deconstruir la iconografía femenina construida por los hombres”.

Esa iconografía de la que hablan es la belleza femenina desde el punto de vista masculino. Que yo sepa todavía tenemos que depilarnos y llevar sostén. Las que hacen las fotografías también. Que yo sepa todavía se mira la foto del currículum. Se usan tacones. Se requiere inteligencia, gracia, agudeza, chispa, inventiva, creatividad... para ser la más cool y que alguien —hombre— se pueda fijar en ti. No importa cómo seas, alta, baja, gorda, flaca, atractiva o poco agraciada, a todas se nos requiere un mínimo de salero para combatir en este "mundo de hombres". Donde hombres —y mujeres— han elegido cómo debemos ser. Porque ya si que importa lo de dentro, claro que importa, ahora tienes que superarte a ti misma para no parecer ni un pelo de tonta. Y cuidado con flaquear, con tener un mal día, con el acné, con enfadarte un poco, con un mal gesto... porque serás severamente castigada. Y cuidado con mostrar interés en algo o alguien, en poner todo tu empeño, valor, deseo o amor en tus actos, porque te tacharán de cursi, boba, ñoña. La "falsa liberación de la mujer actual" es un arma de doble filo. Porque tenemos que seguir midiendo lo que somos y hacemos. Mujeres luchadoras sí, mujeres que tengan que demostrar día tras día lo que valen para seguir en pie, no. Simplemente "ser" es lo que quiero. Y no tener que dar explicaciones por ello. Como tú. 
¿Pintarse los labios de rojo a diario es símbolo de la liberación? ¿Soy mejor por hacerlo? Lo hago, me gusta, pero no soy mejor mujer por eso. Soy mejor mujer porque soy imperfecta. Y no me importa. 

¡Viva la revolución femenina! ¿Y por qué luchamos? ¿Por llevar tacones, enseñar el ombligo y usar minifaldas, por lidiar con la conciliación laboral y familiar, por la igualdad de los sueldos, por cerrarle la puerta en las narices al que nos hace daño y humilla? ¿Por vivir solas y sin ataduras, por ser madres solteras, por inventar nuevos modelos de familia, por obligar a la sociedad a la equivalencia de géneros de cara al público, por poder estudiar y trabajar en lo que queramos? ¿Por hacer sexting siendo la más sexy y sentirte liberada porque tú eres tú y lo vales? ¿Por poder salir hasta altas horas de la madrugada y tener un abanico de hombres a tu disposición? ¿No es eso machismo del peor? Arma de doble filo. No nos valoramos, ni nos valoran. La independencia no es la libertad, es libertinaje. Ataduras. Anclajes en otra nueva forma social, la del individualismo de los sexos. 

¿Y no es mejor luchar por ser como queramos? Siempre nos imponen límites. Hay que saber ver más allá. 




1 comentario:

  1. Hay que saber ver más allá, sí.
    Y seguir luchando sin agriarse el carácter ni convertirnos en unas amargadas.

    Un besito, Ana.

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