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martes, 25 de junio de 2013

Nos ladran, señal que cabalgamos

"Nos ladran, señal que cabalgamos".


Frase hecha. Frase que me gusta. 

Yo cabalgo, pero en realidad no me ladra nadie. ¿Desánimo? A veces. Muchas, en realidad. ¿Me detengo? No. ¿Llegaré a algún lugar? Imposible de saber si al que yo quiero, a otro mejor, a otro peor, o a un sitio de nadas. Un limbo entre las cosas inacabadas y cosas por hacer. 
Yo misma me tiraría del caballo que elegí cuando siento que me estrello. Cuando vamos a galope contra un muro o estamos a punto de caer en el abismo. ¿Pero qué hago? Mi caballo son mis sueños, ¿los dejo que se caigan o se estrellen solos? ¿Dejo que se esfumen sin más? 
Algún día... algún día quién sabe.




viernes, 17 de mayo de 2013

Lloviendo al corte

La lluvia de hoy ha venido a refrescar mi cerebro reblandecido y gomoso por todas las estupideces y martilleos que se suceden en la desembocadura de un camino que parece que no tiene fin. Si es que se ha entendido algo. Que no tiene por qué. Incesante palpitar de venas. Sucedáneo de errores por venir, evitando males mayores. Que ya están. Alpargatas de cartón mojadas en la sensibilidad que me hace a mi. Y agota. Y me detona. Y me distingue. De las cabezadas y asentimientos de los demás. Como muñecos de cuello de trapo. Ladeados. "Ya no me quiero quedar, ya no me quiero volver". Y un mar tan grande como todas las gotas de lluvia desde el principio. Y las que resbalaron por mis estelas. Que me lo quiten de dentro y lo derramen donde haga falta. Si es que no sirve. Precioso. Pero no llega. Para qué. Se lo regalo al infinito. Ni siquiera se me concedió una vez más. Ni la duda. Ni la oportunidad. Y hoy que sigan cayendo chispas.

http://www.johnnypugsley.com/



sábado, 20 de abril de 2013

Todo depende de saltar

Y en el filo del abismo, mientras el miedo atenaza mis sentidos, la duda ensombrece mi mente, lo racional tira de mi hacia atrás con garras de sopor y credulidad, en un mundo lleno de luz plana y sosegada, cuando el vértigo atonta mi pensamiento y abajo sólo hay un mar embravecido y oscuro, yo siempre, siempre...salto. Porque en lo más profundo de la oscuridad veo algo pequeño en la distancia, algo tenue, insignificante, casi imperceptible, pero brilla jugando al esconder. Y salto. Porque yo amo la vida porque sí y no a causa de, así me enfrento a las tinieblas, y mientras caigo, ya voy sacando las armas. Puede que sea lo único que tenga ahora mismo, el valor y la locura de quien no quiere ser arrastrada a teorías y hechos de libros y experiencias de otros que me digan cómo actuar, cómo vivir, cómo hablar y cómo hacer lo que no hago. Los sueños decapitados por manuales de comportamiento que sean para otros. Prefiero ser insolente.
Y que el viento diga.
Salto.




domingo, 14 de abril de 2013

Sueños tras la puerta del armario

He dejado la puerta del armario abierta porque dicen que así se escapan los sueños.
Me imagino como la negrura de la nada sale despacio por ese resquicio atemporal que guarda quién sabe qué y me mira mientras duermo. Luego se colará por la nariz e irá a parar donde sea que se guarda todo lo que sueño. Lo que deseo. Lo que temo. Lo que añoro o anhelo. Y va escudriñando cuáles son los mejores para llevarse. Yo se los doy todos, los buenos y los malos. Los dulces sueños y las pesadillas. Los sueños vividos que evoco una y otra vez y los que nunca se dieron. Las veces que estuve en el infierno y todas las que morí estrellada, apuñalada, tiroteada. Y los sueños de la vergüenza también se los pongo en la mano.  Las veces que pierdes los dientes, las veces que caminas desnuda por la calle, las veces que te faltan los zapatos y esas veces en que quieres correr y las piernas te pesan como enormes piedras. Y por supuesto todas las canciones oníricas que te sabes de memoria, los gritos que no te salen y te angustian, los idiomas extranjeros que usas con Morfeo. Por mi que haga un hatillo con los que más le gusten y los devuelva al cosmos. Sólo esconderé unos para que no se los lleve. Esos sueños en los que vuelo, esos que me llevan lejos, muy lejos, a las estrellas, al horizonte, a la cima de la montaña más alta y al mar más ancho. Esos me los quedo. 


miércoles, 19 de diciembre de 2012

El camino más corto

El cielo cae y se impone con sus gotas de dudas. Aplastan todo lo que cubre la tierra. Se rompen e inundan los pensamientos. Los ojos miran hacia arriba en busca de respuestas. El cielo vuelve a caer. Creo que él no tiene las respuestas. Es cuando la gente empieza a buscar en otro lado.
                                                                                                          Dentro. Fuera. Alrededor.
Una sonrisa, una carta a mano, papel de regalo, mucho trabajo, varios sueños, muchos desvelos, reflejos en el iris, y te das cuentas que no hay respuestas anticipadas, que llegan solas, que no dan vueltas.

REPEAT.

El camino más corto en la incertidumbre es preguntar directamente. —Otra vez—. ¿Quieres? —Again—. El camino más corto viene cuando te ríes. —Dímelo de nuevo—. Aquí. Estoy. Ahora. —Una vez más, no entiendo—. Yo. En la duda lo más cierto es el despertar. Por la mañana. Cuando me dices. Cuando es. El camino más corto es todos los días. —¿Mañana?—. Por la mañana.

ancagray






viernes, 16 de noviembre de 2012

¿Puedes imaginar?

¿Puedes imaginar un mundo sin el color rojo? ¿Un mundo sin estrellas, sin cielo? ¿Puedes imaginar que se acaban los caminos y los árboles se caen en un abismo? ¿Puedes imaginar que una pequeña luz brilla sobre cien mil bombillas más potentes? ¿Que las voces no pueden gritar? ¿Que no las escuchamos? ¿Puedes imaginar que no alcanzamos a tocar los sueños? ¿Puedes, acaso, imaginar que todos los lápices se quedan sin punta? ¿Que la música se queda sin cuerdas, sin viento? Que el agua pierde su sabor. ¿Es cierto que podría ser que la luna llorara sal sobre la Tierra? ¿Lo imaginas? ¿Puedes pensar que ya no vuelan libélulas? Que no hay más tizas para pintar. Que los colores pierden el calor. ¿Imaginas que la piel nunca más se vuelve a erizar? ¿Que no se escriben más letras? ¿Puedes imaginarte que la tinta se seca sobre papeles mojados? ¿Es posible que las fantasías desaparezcan de la imaginación? ¿Imaginas que los olores no tienen más recuerdos? ¿Imaginas que se esfuman las cosquillas? Imagina que todo se va. 

Yo no puedo imaginar un mundo sin ti.







martes, 6 de noviembre de 2012

New York, New York (y hot dogs)

Algún día iré a Nueva York en otoño o invierno. Todo el mundo a mi alrededor ha ido. Menos yo. Tengo que ir por varias razones y motivos que no debo dejar de vivir:


  • Comerme un perrito caliente de esos callejeros llenos de cosas, que chorree mucho. 
  • Visitar el Museo de Historia Natural
  • Alojarme en el Plaza (jajajajajaja...)
  • Pasear por Central Park y ver esa estatua de Peter Pan
  • Ir a un musical  Broadway
  • Asistir a una misa "gospel"
  • Tomar café en una de esas cafeterías con asientos rojos de piel mientras la camarera con vestido rosa y delantal blanco me sirve una y otra vez
  • Probar una hamburguesa
  • Subir al Empire State
  • Patinar sobre hielo (y caerme)
  • Montarme en un taxi amarillo
  • Montarme en el metro
  • Hacerle fotos a todos los escaparates caros de la Quinta Avenida
  • Reservar con antelación en un restaurante que esté muy de moda para ver algún famoso
  • Ir a Macy's
  • Cantar New York New York mientras baja el avión y veo la estatua de la Libertad
  • Comer Pretzels
  • Comparme un gorro ridículo de NYC



sábado, 20 de octubre de 2012

Te quiero

Porque decir te quiero se me queda pequeño, porque no sale de mi boca, no sale de mis manos atadas, no  sale de las miradas tímidas. Porque decírtelo implica deshacer un nudo, porque tengo atrapadas dentro de mi un mar de palabras para compartir, de ideas para probar, de besos para dar, de rumbos que tomar y sonrisas diarias, que no hacen más que ahogarme en la rutina de lo gris, melancólico, niebla espesa que sacude los días que pasan sin dejar libre todo lo que quiero soltar, todo lo que quiero volar. Contigo.
—¿Y eso cuándo se te ha ocurrido?
Cuando me robaste una risa, un rubor casi imperceptible. 
—¿Pero cuándo?
Hace mucho, hace meses, hace tres semanas, hace dos días, esta mañana.
—¿Quieres que cambie?
Nunca. Solo quiero que me des la mano. Me gusta cuando sonríes. 
—Tú tienes un mar de sentimientos, yo tengo un muro que tirar. De hormigón de prejuicios. De repeticiones fallidas. 
Cogeré entonces todo mi valor, todas mis ganas, toda mi paciencia, y estaré a tu lado.
—¿Por qué? No te lo he pedido. Mis ojos quizás. ¿Mis monosílabos?

Es fácil, porque te quiero. 


miércoles, 3 de octubre de 2012

Buscando

He rebuscado en mi cajita de opciones y se me ha agotado lo que busco.
He buscado en las páginas marcadas de mis libros, y tampoco. No hay.
Abrí el grifo del baño por si el vaho me mostraba los mensajes ocultos del espejo. Y nada.
Vacié la papelera y desdoblé pensamientos. Vacíos, se borraron.
Abrí la palma de mi mano y estudié sus lineas, pero no me dijeron lo que quería.
Consulté la almohada, miré las estrellas, caminé por el sendero de mi derecha,
Escribí, recé, lloré, reí, esperé, intenté, y no lo lograba.
Y tú me dijiste: lo que haces está bien. No busques llegar, solo camina. Lo que buscas ya lo tienes,
es VIDA.
Así que me quedé con eso y empecé a disfrutar de cada mañana, de cada café, de cada sonrisa, cada mano, de cada una de tus palabras y monosílabos, de la ilusión, de la esperanza, de mis ideas, de mis amigos, familia, recuerdos, de los dibujos y letras, de las luces suaves, de las historias, encuentros, descubrimientos, de cada fotografía, y también, cómo no, de los pequeños cambios, esperados o no, que sacuden nuestra existencia.


lunes, 1 de octubre de 2012

Niebla mentirosa

Hoy me voy poeta y quiero hilar letras como cuentas de un collar.
No salen
Dibujar trazos a saltos de melodías, según vibren las notas.
No llego
Y alzar el rostro a una luna otoñal, haciéndote guiños.
Que no te alcanzan
Hoy tecleo con la luz que entra por mi derecha y leo los diarios.
Con amargor
Pero hay que seguir bailando y piso fuerte.
Para dejar huella
Tengo un cuaderno lleno de garabatos y listas, ideas y números.
Sueños
Y leo las señales que me manda el humo que sale de allá,
a lo lejos, se ve desde mi balcón, sube alto alto,
blanco, que se pierde y quiere arañar el cielo camuflándose
entre las nubes, y luego baja a esparcirse entre los rastrojos,
niebla falaz,
.....
.........
pero yo soy más lista.





martes, 4 de septiembre de 2012

A sabiendas

Puede que no sea la única que se expone a sabiendas de que le van a hurgar en la herida.
Puede.
También puede que sepa muy bien lo que hay, y aún así, seguir intentándolo. Y seguir chocándome como una luciérnaga contra un cristal. Una y otra vez. No importa. Qué más da. Como dice Sabina y un amigo, casi todo el mundo toma pastillas para no soñar. Yo decidí hace tiempo no tomar pastillas, de ninguna clase, y mucho menos para dejar de soñar. A sabiendas, sí, a sabiendas. 
A sabiendas de que duele, a sabiendas de las miradas y los reproches por tonta. Qué le voy a hacer. 
No tengo rumbo fijo, ni en aguas mansas, pero soy capitana de mi barco. Nadie me lleva de una cuerdecita. Ni yo quiero llevar a nadie. 
Pero a sabiendas, me dejo llevar por una corriente peligrosa, de aguas turbias, que puede que desemboquen  en un lodazal o en una maravillosa bahía de aguas claras. 

miércoles, 1 de febrero de 2012

Sofía quiere subir

A Sofía la inspiración se le ha escapado por la ventana, pero le ha silbado para que vuelva. Es que Sofía anda ocupada para desterrar esos pinchazos del alma que tanto duelen. Me ha dicho que aunque  no sufre y se ha llenado de calma, y sonríe, y se divierte, y cocina, y enseña, y se da baños de espuma, no olvida. Porque Sofía no olvida. Y como sueña, sus ilusiones vuelven, y piensa que quiere subir al Empire State de la mano de alguien y gritar fuerte mirando un horizonte desconocido. Desconocido...muy desconocido. Ahí es donde quiere ir Sofía. Subir a una montaña que no ha visitado, llenarse de sentimientos nuevos, ser capaz de seguir creyendo en algo aunque parezca lo contrario, porque creer es lo único que ha sabido hacer sin desfallecer. Sofía cree. La vida está llena de casualidades (o no) que te dejan con la boca abierta, y la vida exige que la vivas para que ella te agarre con fuerza y te ponga del revés. Sofía sigue del revés. Tú ya lo sabes. Dale la mano. Ella no olvida.
Mirando una estrella vas descubriendo muchas otras a su alrededor, solo hay que esperar que la vista se acostumbre, pero ahí están.

martes, 17 de enero de 2012

Freud y mi cabeza

Tengo un cuaderno mágico en mi subconsciente.



Si Freud (Froid) viviera, tendría su carrera cubierta nada más que conmigo, qué de tarea la daría, a diario. Estos dos últimos días de locura. Siempre he tenido sueños muy vívidos, siempre en color, casi siempre me acuerdo, y hay algunos que los puedo revivir como si hubieran sido reales. Y otros se repiten, escenas o paisajes. Por supuesto, he tenido la típica caída mientras sueñas y te despiertas dando un respingo. También vuelo, qué bien se me da volar en sueños, cuando alcanzo cierta altura siento miedo, también bajo las escaleras de un salto y muchas veces por la barandilla. Evidentemente en mis sueños conduzco perfectamente y cuando hablo inglés soy abslutamente bilingüe. Mi próximo reto es el chino, al menos en sueños. Otras veces vivo una auténtica aventura y cuando me despierto siempre me sorprendo que yo pueda crear tal película dentro de mi, con guión, fotografía, escenas, todo. ¿Cuánto durarán esos sueños?

A lo que iba, tengo un cuaderno mágico en mis sueños, y resalto que ésto me ha pasado varias veces. Quiero hablar con alguien que no está a mi lado, entonces, en vez de abrir el típico chat, yo escribo en mi cuaderno una frase y por arte de magia, esa persona me responde y las letras aparecen solas debajo de mis líneas. Lo que digo, mi cuaderno mágico. A veces me cuesta distinguir las letras, pero la conversación de anoche fue muy interesante querido amigo.Lo entendí casi todo, quizás, lo inexplicable tengas que decírmelo mirándome a la cara.

martes, 6 de diciembre de 2011

Noches terribles



Hay noches terribles ¡TERRIBLES! El sueño llega cargado de reproches, de sensaciones rancias y olvidadas, de fango que se te mete en los pies. Se mezclan personas y es una lucha con tu yo escondido por despertar y querer otro día diferente, a veces las noches no son de descanso ni reparadoras, son agujas que perforan tu piel para hacerte saber que te duele, te retuerces y la noche se ríe de ti porque no puedes hacer nada, porque el sol no saldrá antes. Juega a desvelarte a un estado donde no puedes ver con claridad ni puedes dormir profundamente, ahí es donde forma una tela de araña a tu alrededor para cazarte. Te quiere dar la vuelta y sacar la ponzoña para alimentarse de ella. No sé quién será ese dios de esas noches terribles que disfruta con la angustia, te exprime y te deja seco de cualquier emoción.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Conexiones oníricas



Al acabar el día, saturada a veces de energía y otras de sopor, apaga la tele, apaga el ordenador, apaga la luz, sale al balcón, ve un par de estrellas, mira la farola inquietante de la esquina, cierra puertas, se mete en la cama, lee dos páginas, cierra los ojos y los vuelve a abrir, se quita los calcetines, cierra el libro y bucea entre tinta azul, libros pasados, hombres desconocidos, toboganes gigantes y besos húmedos. La respiración se vuelve pausada y rítmica, saca un pie fuera del edredón, pone su mano enroscada en el hueco de su cuello, duerme...y mientras duerme, al otro lado del mundo, se despierta alguien que soñó con ella, sonríe, disfruta cinco minutos del recuerdo, abre la ventana, enciende el ordenador, el móvil, la cafetera, lee las noticias, se ducha, se pone un traje y sale a la calle de buen humor pensando que quizá hoy sea el día.

lunes, 28 de noviembre de 2011

A duermevela



A duermevela mi mente salta, lo mismo estoy contigo que me encuentro de repente en un paisaje muy recurrente en mis sueños desde hace años. Es una playa con un edificio de piedra en alto dentro de la arena, en la esquina hay una torre y detrás de la playa hay un desierto, voy mucho allí. Cerca hay un hotel donde la gente duerme masificada. 
Contigo he estado en una selva.
A duermevela mis ojos tienen un tic, y a veces vuelo, o bajo escaleras por la barandilla. Todo tiene más luz y es más brillante. También me han apuñalado y me he estrellado en un avión. Y he vivido varios maremotos en Cádiz. Nada es extraño porque conozco mis sueños, los vivo varias veces. Y a duermevela siempre hay momentos en los que crees que te estás levantando y te lavas la cara y aún duermes, intentas abrir los ojos y no puedes. Y es cuando puedo tocarte sin miedo, y tu piel se eriza, y tus ojos miran, y tu boca suspira, solo a duermevela.

martes, 22 de noviembre de 2011

Entre paredes


Hoy me levanto, café, tostadas, miro la pared, calcetines gruesos, voy descalza por casa, y me siento delante de la pantalla, lo primero, leer periódicos, twitter, facebook, mail, estalla la información por todos lados, demasiada información, imposible asimilar todo. Sigo bebiendo café y me tomo un paracetamol. Estoy despeinada claro, qué mas da hoy. Ducha, jabón y el agua corre, sigo mirando la pared. Dudo entre vestime o ponerme pijama. La escoba me llama y la miro de reojo. Papeles que ordenar, mails por mandar, formularios que rellenar. Y sale el sol. Terraza. Pies arriba, cara arriba, calor. Ya estoy mejor. Hoy la música me machaca el corazón así que la evito, deberes que hacer, pensamientos que pensar, camiseta del revés, qué torpe. Hoy no leo, huelga de letras, miraré un rato más la pared y luego pensaré. Aún tengo un sueño en mi cabeza de esta mañana, parejas cruzadas, un bebé chino vestido de rosa, una playa de noche y las olas rompiendo con violencia. Raro. No ha sido el mejor sueño. Y descubro los nanorelatos. Y no me corto los dedos, los dejo crecer. Luego me arrepentiré. Da igual. La pared sigue estando ahí para mirarla cuando me quede boba.

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