miércoles, 11 de enero de 2012

Poesía de la calma, poesía del tiempo



Cuando me pides calma, yo cuento hasta diez y meto la cabeza debajo de un chorro de agua fria.
Si me pides tiempo, yo corro a parar todos los relojes que veo para olvidarme que va pasando.
Si me dices que supones que sí, invento cada día ese suponer con tus besos.
Cuando me dices, cuando me pides, cuando supones...
cuando decías, y pedías, y suponías...quedó atrás.
El no finito no impide una esperanza ilimitada.
Calmaré mil cosas para dar un tiempo al tiempo,
pondré relojes en marcha para avanzar mi camino en la distancia,
supondré que hago brillar algo en ti que te haga feliz.
Esperaré sin esperarte.
Daré, mientras te pienso y te sonrío del revés,
mirando hacia dentro, para que no se vea.
Y me iré, para que pidas, digas, supongas, lo que tú quieras
y pienses, beses, conozcas,
y me recuerdes, me olvides, me pierdas,
siempre,
como desees.









2 comentarios:

  1. ¿No andaras hurgando en mi vida cierto? Es que sentí como que lo hubieras escrito viendome, y me encanta porque me siento identificado, simplemente me encanta.

    Saludos y un abrazo.

    Postdata: sigue escribiendo así, que me dejas sin palabras.

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